Adelgazar con productos de la farmacia?

Batidos, pastillas, cremas reductoras: cada vez más las farmacias ofrecen productos que prometen ayudarnos a perder peso. Investigamos estos tres artículos para ver qué tan fiables y beneficiosos son para que tengas en cuenta a la hora de hacer tus compras.

Adelgazar con productos de la farmacia?

 

1) Pastillas para adelgazar

En muchas farmacias podemos encontrar pastillas que prometen ayudarnos a adelgazar. Por lo general, estas pastillas están elaboradas mediante componentes de origen natural, por lo que se puede hacer venta libre de ellos en farmacias, sin que sea necesaria tener una receta. Sin embargo, esto no significa que realmente sean útiles y que nos ayuden a bajar de peso.

No hay evidencia científica –como demuestra la Europe PubMed Central – de que estas pastillas tengan el efecto que prometen nuestra pérdida de peso. En algunos casos lo que consiguen es la pérdida de líquidos, creando la ilusión de pérdida de masa corporal.

Cremas reductoras

Del mismo modo que las pastillas para adelgazar, también encontramos cremas reductoras, que prometen deshacerse de la celulitis, quemar grasas o eliminar la flacidez.

Cuando miramos los ingredientes que las componen, los primeros que aparecen en la lista, son de los que más cantidad hay en el producto, y los últimos los que en menor dosis aparecen.

Los principales son:
Maris sal: se trata de sal marina del Mar Muerto. Este tipo de sal podría ayudar a hidratar la piel y podría tener propiedades calmantes. No tiene propiedades reductoras o drenantes.

Caprylic/capric: son una mezcla de aceites grasos provenientes de origen natural. Normalmente del aceite de coco y la glicerina.
Ayudan a la piel a mantener la humedad, por lo que sería un agente hidratante pero no reductor.

Centella asiática: favorece la cicatrización de heridas y, en pruebas in vitro, favorece la proliferación de células además, de mejorar la microcirculación.
Ninguna de esas cosas parece tener demasiada relación con la reducción de grasa o celulitis.

Cafeína:  no hay evidencia de que sea capaz de llegar al tejido adiposo que se encuentra muy por debajo de la epidermis. Faltarían estudios y evidencias científicas que prueben su eficacia real en la piel.

Cetearyl alcohol: es una mezcla de alcoholes grasos y se utilizan para emulsionar.
No tiene beneficios para la piel ni el peso corporal.

Kaolin: el kaolín es arcilla blanca. Sus efectos en la piel parecen ser los de absorber la grasa, pero la del exterior de la piel, no la de dentro. De nuevo, no hay ninguna evidencia ni de que penetre en la piel ni de que tenga un efecto reductor.

Escina: Procede del castaño de Indias y, consumido vía oral podría mejorar el edema y reducir la retención de líquidos, pero, según la OCU, su efecto solo está comprobado vía oral, no tópica.

Dimethicone y otras siliconas: las siliconas tienen un efecto lubricante, que hace más agradable extender las cremas. Además, crean sobre la piel una película protectora que frena la pérdida de humedad. Además, rellena visualmente arrugas y poros. Da la sensación de que la piel está más lisa, pero en verdad sólo se camufló.

Glicerina: es un tipo de alcohol vegetal y se utiliza, entre otras cosas,
para hacer jabones y cremas. Su utilidad es, básicamente, hidratante.

Es decir, ninguno de los principales ingredientes de las cremas reductoras y anticelulíticas parecen tener efecto alguno en dicha reducción. Como mucho, tienen propiedades hidratantes y, gracias a la silicona que incluyen, pueden proporcionar el efecto óptico de una piel más lisa. La realidad es que, aunque aparentemente esté más lisa, la celulitis seguirá estando ahí, y en el momento en el que se deje de utilizar la crema, volverá a verse.

Batidos sustitutivos

Los batidos y barritas sustitutivos –es decir, aquellos con los que se reemplaza un almuerzo o cena- prometen ayudarnos a controlar el peso y a saciarnos con un bajo porcentaje de calorías. Es cierto que algunos tienen pocas calorías – esto no siempre es así- pero sus ingredientes son de mala calidad, muy poco nutritritivos. Por ejemplo, contienen azúcar, glucosa fructosa. En algunos, además, hay aceite de palma o glucomanano.

Se trata de productos ultraprocesados que, entre otras cosas, nos privan de los nutrientes saludables que nosaporta la comida real.

Por todo esto, y como solemos decir, para mantener un peso saludable no hay soluciones mágicas. Lo recomendable es combinar una alimentación balanceada – con proteínas, carbohidratos complejos, vegetales y frutas -con ejercicio físico periódico. Para que la piel no se vea flácida ni se forme celulitis, lo ideal es estar siempre bien hidratados (no menos de dos litros de agua al día), reducir al mínimo el consumo de sal y usar cremas hidratantes libres de parabenos, siliconas y sulfatos. De esta manera, no sólo cuidamos el cuerpo, sino también el medioambiente y nuestro bolsillo. Siempre es mejor acudir a métodos que podamos sostener en el tiempo y que definan un estilo de vida.

por Cecilia Alemano para Radical Fitness.

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